¿Por qué practicar Aikido?

¿Por qué practicar Aikido?

No hay intención de matar o herir, sino de disuadir el ataque. Esta es una de las razones que me llevaron a acercarme al Aikido y otra razón importante para mí fue la de aprender a controlar mi temperamento impulsivo. Pero cuando me adentré un poco más en su filosofía, me fui dando cuenta que uno de los atractivos del Aikido es que representa un camino para el crecimiento espiritual y no solo a nivel técnico.

Literalmente Aikido se traduce como "camino de la energía y la armonía", frase que va muy acorde con su ejecución ya que no practicamos en contra de otra persona pero si con su participación, teniendo como objetivo neutralizar su agresión sin necesidad de golpearla, herirla o matarla.
 
Porque hacer AikidoAikido nos ofrece gestionar armoniosamente encuentros con los demás, nos permite educamos a nosotros mismos y aceptar el ataque sin tratar de ir en contra. También mediante la práctica aprendemos a atacar, porque para entender un ataque, aprender a esquivar, movernos sin oponernos, es necesario practicar. Todo concluye en que debemos conocer y aceptar.

El entrenamiento se lleva a cabo de forma gradual. Durante el ataque, los movimientos que se realizan llevan la intención de proyectar al suelo o inmovilizar. Estos movimientos se repiten varias veces para cambiar roles.  Aprendemos a caer de forma segura sin hacernos daño, desarrollamos la mente, el equilibrio y la precisión. Aikido no solo nos promueve y exige una buena postura del cuerpo y energía vital (Shisei), sino que también nos ayuda a desarrollar cualidades morales específicas del Budo, el código de conducta para los Samurái, respetar a los demás, la confianza, la vigilancia y el estar alertas (Zanshin), la sinceridad en las relaciones humanas, y mucho más. Y mientras más estemos involucrados en la práctica, más vamos a dar lo mejor de nosotros mismos, lo que, en última instancia, es el verdadero objetivo.

Su filosofía es opuesta a cualquier idea de competencia y violencia, neutralizar es uno de sus principales principios. Más allá de su práctica concreta, su ejercicio sustenta una manera más amplia para conectarse con uno mismo, los demás y el mundo. Físicamente, el Aikido proporciona un desarrollo armonioso del cuerpo solicitando coordinación, control de la respiración y reflejos, nos ayuda a promover la relajación muscular, desarrollar nuestra flexibilidad, nuestra resistencia y aumentar nuestra resistencia a la fatiga y el dinamismo en general. Contiene en sí misma un imperativo moral de respeto y protección de todos los seres vivos. Aikido tiene como objetivo una visión idealizada de un mundo en armonía y las técnicas de este arte materializan esta visión abstracta en un contexto físico tangible. Además, las técnicas expresan el principio de la no resistencia, resultando ésta una gran receta para desarrollarnos como individuos en un mundo lleno de obstáculos y desacuerdos.

Este Arte, requiere mucho de nosotros y eso va más allá de la constancia y la ejecución diaria de las técnicas aprendidas en el dojo, pues con cada ejecución de las mismas debe suceder en nosotros una depuración introspectiva, como una especie de Misogi, que nos permita pulir nuestra mente y espíritu para considerar que estamos realizando un trabajo completo y no solo a nivel técnico.

Porque hacer Aikido

Su práctica no requiere el uso de la fuerza física, lo cual lo pone al alcance de todos. Pero la práctica de Aikido también tiene un impacto en el bienestar de cada uno, lo que permite aliviar el estrés y combatir nuestros sentimientos de inseguridad. Esto hace que sea posible el control de algunas técnicas de defensa personal, lo cual nos da un mínimo de confianza al momento de enfrentarnos a alguna situación que sintamos pone en riesgo nuestra integridad. Con el paso del tiempo, el Aikido se va convirtiendo en un estilo de vida, pero para mí lo más importante del Aikido es que nos lleva a encontrarnos con nosotros mismos.

Publicado en Blog de Aikido